¿Qué es Artritis Reumatoide y cómo trata la fisioterapia?
La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad inflamatoria autoinmune crónica que afecta principalmente a las articulaciones, aunque también tiene manifestaciones sistémicas. El sistema inmune ataca la membrana sinovial, produciendo inflamación crónica que destruye progresivamente el cartílago y el hueso articular. Afecta al 0,5-1 % de la población adulta, con mayor prevalencia en mujeres (3:1) y con inicio habitual entre los 40 y 60 años.
Diferencia entre artritis y artrosis
La artritis reumatoide es una enfermedad inflamatoria sistémica de origen autoinmune, mientras que la artrosis es una enfermedad degenerativa de los tejidos articulares. La artritis afecta preferentemente a las articulaciones pequeñas de manos y pies de forma simétrica, mientras que la artrosis afecta las articulaciones de mayor carga. La rigidez matutina prolongada (más de 1 hora) y la inflamación activa (calor, rubor, tumefacción) son datos orientativos de artritis.
Síntomas y evolución
La AR cursa en brotes de actividad intercalados con períodos de remisión. En la fase activa predominan el dolor articular, la inflamación, la rigidez matutina prolongada y la fatiga. Con el tiempo, si la enfermedad no se controla, pueden aparecer deformidades articulares (desviación cubital, cuello de cisne, boutonnière en los dedos) que limitan la función manual.
Papel de la fisioterapia en la artritis reumatoide
La fisioterapia reumatológica trabaja de forma coordinada con el reumatólogo para maximizar la función articular, aliviar el dolor, prevenir la deformidad y mantener la independencia del paciente en las actividades de la vida diaria.
Ejercicio terapéutico en la artritis reumatoide
Contrariamente a la creencia popular, el ejercicio no agrava la AR. El ejercicio aeróbico de bajo impacto (natación, bicicleta, caminar), el fortalecimiento muscular progresivo y el Pilates terapéutico mejoran la fuerza, la función articular, el estado cardiovascular y el estado emocional, sin aumentar la inflamación articular.
Terapia manual en las fases de baja actividad
En períodos de remisión o baja actividad inflamatoria, las movilizaciones articulares suaves mejoran el rango de movimiento y reducen la rigidez capsular. Las técnicas de tejidos blandos alivian el espasmo muscular asociado.
Magnetoterapia
Los campos magnéticos de baja frecuencia tienen efecto antiinflamatorio articular y condroprotector. Son especialmente útiles en los brotes de actividad moderada, en los que las técnicas de carga directa sobre las articulaciones no son apropiadas.
Educación y protección articular
La educación del paciente sobre la protección articular —técnicas para realizar las actividades cotidianas minimizando la tensión sobre las articulaciones afectadas— y el uso de ortesis de reposo (para las manos) son intervenciones de gran impacto en la calidad de vida a largo plazo.